








La tiza en el mostrador ,
Serrín en los bajos del mismo,
Carteles de primavera
Y un cliente que repite:- tapa de adobo Pepito-
Diariamente sucede
Historia de Blanco Cerrillo,
Dinastía tabernera
Que ronda primeros de siglo.
Caracoles y altramuces,
La cerveza de un buen grifo,
Saeta en Semana Santa
Y en la feria, farolillos.
Espinacas, caldereta,
Calamares un buen pincho.
Herencia de una señora
con manos de “ Ser Divino”.
Los riñones, las brochetas,
Las pavías , el solomillo,
Unas olivas “ de mientras”
Mientras ponnos un buen vino.
Y entre vinos y cervezas,
Entre tapas y caprichos,
Entre abridor y mandiles,
Entre carrera y respiro,
Una madre tan tranquila
Preguntada por su hijo.
¿Por qué huele aquí tan bien?
¿A que huele que me derrito?
La madre con su templanza,
Le da respuesta al chiquillo,
Mirándolo fijamente ,le dice:
Vamos a ver hijo mío,
Que sepas que en adelante,
Éste olor tan presumio
No se le olvida en la vida
Ni a ti ,ni a to el gentío
Que haya pasao por delante
De este pequeño cortijo.
¿Qué no sabes como se llama?
Ahora mismo te lo digo
Pero retenlo en la memoria,
Que no es cosa de buen hijo
Estar viviendo en Sevilla
Y no conocer BLANCO CERRILLO.
ANDRES BLANCO (13—3 –2005)